Hace un par de noches me acoste y volvio esa sensacion... esa que muchos lloran como recuerdo de la infancia o a la que muchos le huyen despavoridos.
Percibir la quietud de las paredes que reflejan, conocidamente, la luz de la cocina y el ruido de tus pasos sigilosos que guardan lo que queda de nuestra cena...
Que afortunada!
Volver a sentir que en mi cama, cerrando los ojos, estoy en casa y vos sos parte indivisible de ella. Desde hoy empiezo el exorcismo de los fatasmas que no te dejan dormir.
P
31.1.08
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